Editorial: “Rojo” ya ganó

Dijeron que TVN estaba desesperado por rating, que hacían cosas para llamar la atención, que era “un regreso que nadie pidió”, sin embargo, más allá de una que otra polémica alardeada por ciertos sitios faranduleros, “Rojo” cumplió y con creces.

Dijeron que TVN estaba desesperado por rating, que hacían cosas para llamar la atención, que era “un regreso que nadie pidió”, sin embargo, más allá de una que otra polémica alardeada por ciertos sitios faranduleros, “Rojo” cumplió y con creces.

No solo subió la audiencia de su franja en la pantalla del canal público pasando de miserables 4 puntos a competir en serio -como nos gusta decir a nosotros- contra “Si yo fuera rico” de Mega y “Caso cerrado” de Canal 13, sino que además devolvió a la TV chilena algo que los ejecutivos satanizaban en el último tiempo: La música en vivo.

Y no solo trayendo artistas foráneos y acogiendo a los nacionales, sino que además dando cabida a los nuevos. Aprovechando todo el potencial que tienen todos y cada uno de los participantes. Un triunfo absoluto de la razón, tomando en cuenta que hace 7 años lo único de “música” que se veía en TV abierta era la Kenita cantando “Mi mundo sin ti” por más de 10 millones de pesos por invitación -con hostigamiento a las radios incluida para que toquen la cancioncita por parte de los programas innombrables-.

Pero no todo fue perfecto, y acá vamos a puntualizar algunos errores en los que la producción ha caido feo y esperemos que se subsanen en la siguiente temporada: Uno de ellos es el falso perfil que se le da a algunos participantes. Asi como a Jeimy Espinoza se le quiere poner el mote de “la mujer conflictiva, envidiosa y odiosa del programa”, a Juan Angel cuántas veces lo quisieron vender como el ídolo humilde, mostrándolo en citas más falsas que billete de tres lucas con varias participantes -incluso que tenían pareja de hace años- y haciendo un show en torno a la lesión de Carla Costa. Eso lejos de subir el rating, lo baja.

Y es que el público que ve “Rojo” no quiere ver gente peleando como si esto fuesen los realities del canal de Vicuña Mackenna. Quiere ver a cantantes y bailarines dando lo mejor de su talento, y eso está tremendamente bien porque estamos hablando de televidentes con criterio formado, con buen gusto y que saben lo que buscan en un programa de televisión. La agresividad y el “faranduleo” debe quedar siempre en el último plano y no en el primero, como el moribundo programa de los viernes de Chilevisión.

Sumado a ello, tomemos en cuenta también otra subida importante de audiencia gracias a la masividad del programa: La emisión de los viernes en el prime. De marcar 4 o incluso 3 puntos de poronga con las películas de los “Best Sellers”, ahora su peak es de 10 unidades, compitiendo por lo menos con Fran GH y su carnaval del mal gusto en Turner Chile.

Vemos potencial en Nicole Hernández, Hernán Arcil, la misma Jeimy -que entre la desafinación que la sepultó en “The Voice Chile” y su permanencia en este programa tuvo un breve paso por la cumbia-, Millaray Mandiola -ojalá que después del programa Universal Music haga lo suyo con ella y le den el mismo equipo que hizo éxito a Cami Gallardo y Denise Rosenthal- y Andrei Hadler. Chantal Gayoso competirá contra los restos del farandulismo en el próximo Festival de la Patria de Recoleta en estas Fiestas Patrias, ahí hay una oportunidad de lujo para demostrar que el talento siempre vence y que los tiempos grises de la pequeña pantalla han quedado felizmente atrás.

No sabemos cuánto va a durar esta nueva etapa de “Rojo”, sin embargo, el color del talento llegó para movilizar a la TV abierta. No por nada CHV evalúa cambiar otra vez el horario de su noticiero -como si fuese un juego de niños cambiar la programación- y mover su exitoso late show a la sobremesa.

Por último, ya hemos visto grandes nombres bajo el escenario del espacio: Alex Ubago, Leslie Grace, Gepe, Mayumana -habitués en la primera etapa-, Andrés de León, Augusto Schuster y tantos otros. ¿Veremos gringxs? Esa es la idea.

Roberto Caamaño

Creador de TVenserio.com, viciado en música y abriendome a las series. Ah, y adicto a las selfies. Todo eso mientras no estoy trabajando.