Editorial: Época de definiciones

Definir cual es la televisión que se va a realizar para los próximos 60 años no es para nada fácil, sobre todo si se sigue perdiendo plata a manos vacías por pésimas decisiones editoriales en el pasado que están pasando la cuenta en estos tiempos.

Definir cual es la televisión que se va a realizar para los próximos 60 años no es para nada fácil, sobre todo si se sigue perdiendo plata a manos vacías por pésimas decisiones editoriales en el pasado que están pasando la cuenta en estos tiempos.

Las millonarias pérdidas de TVN, que en el primer semestre llegaron a los diez mil millones de pesos, demuestran lo errático que ha estado el canal público en el periodo en que se llenó la parrilla programática de programas “experimentales” y que no alcanzaron los resultados esperados, como por ejemplo las novelas turcas “Hulya” y “Ertugrul”, que apenas empezó el “Mayo al Rojo”, vivió un giro en 180 grados. Es necesario aclarar que no se hacen milagros en un mes y, por consiguiente, habrá que ver cual es el resultado a fin de año. Largo plazo que le llaman. Cabe decir que la capitalización aun no llega y hay que definir en qué se va a usar el dinero y cómo evitar que caiga en malas manos.

Todavía sigo pensando en la denuncia al vuelo que realizó un ejecutivo de Chilevisión en El Mostrador de que Mega vende su avisaje de primer lugar a precios que no se puede competir. ¿Qué dirá la Fiscalía Nacional Económica y el Tribunal de la Libre Competencia a todo esto? ¿Amerita demanda por parte de las televisoras por “competencia desleal” y “abuso de posición dominante”? Ni CBS que es el líder de la televisión norteamericana se había animado a tanto.

Lo cierto es que el resto de los canales, cifras más y cifras menos, tiene que definirse como sea. No se vale decir que son una cosa y luego hacer otra, como lo hicieron CHV y TVN la década pasada y a inicios de esta. ¿Se acuerda? El 11.1 vendiéndose que son “TV de Verdad” y llenando horas de programación de escándalos faranduleros que fueron rentables, pero que constituyeron un grave perjuicio a la oferta programática y a la salud mental de miles de chilenas y chilenos.

Voy a ejemplificar del siguiente modo: TVN estuvo en conversaciones con Lali Espósito, Emmanuel, Américo, Elvis Crespo, Oscar D’León, La Otra Fe, Leslie Grace, Paty Cantú, Alex Ubago y tantos otros para actuar tanto en “Rojo” como en los matinales. Canal 13, en conjunto con el canal público, exigieron a la Comisión Organizadora del Festival de Viña traer a Luis Miguel luego del arrastre de su serie en Netflix.

¿Y qué hace el canal líder? ¿Hablando con cantantes, actores, etc? No, ellos están en conversaciones con Luli y Oriana Marzoli y juntando la creme de la creme del nefastismo televisivo para su próximo reality “Reyes y Peones”.

¿Qué es lo que más nos sirve en este minuto? ¿Cual es la mejor manera de levantar la televisión chilena? ¿Cuáles son las respuestas a la crisis que ya lleva cuatro años de vigencia? Si son las mismas que la llevaron al despeñadero… ¿Qué estamos haciendo viendo tele y comentándola incluso?

Los problemas grandes ahora están en la mañana, pero podrían sumarse más si el nuevo teleencierro de Ignacio Corvalán sigue insistiendo en su esquema de bullying como manera de entretención, que dará buena sintonía, pero no dará presencia comercial, los avisadores se rehusarán en poner sus marcas dentro del programa y el prestigio y la reputación de nuestra industria nuevamente se verá comprometida.

Depende entonces de los televidentes contribuir a la definición del nuevo estilo de la pequeña pantalla para los próximos 60 años, independiente de sus gustos musicales o diferencias de estilos. Hay cosas que sirven y que no y los tiempos no están para bollos.

Roberto Caamaño

Creador de TVenserio.com, viciado en música y abriendome a las series. Ah, y adicto a las selfies. Todo eso mientras no estoy trabajando.
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