La injusticia de los sueldos en la televisión chilena

Solo a los brillantes ejecutivos de nuestra pequeñísima pantalla se les ocurriría semejante despropósito, que es otro más de los errores que convirtieron a esta década tevita en una “década perdida”

Una chica reality intrascendente que hasta se emborracha en pantalla es capaz de ganar hasta el cuádruple que una cantante seria que entrega mensajes de autoestima y valoración. Una “matriarca” dueña de una familia donde del más chico al más grande es mediático es capaz de ganar cifras estratosféricas aún obviando que la televisora ha perdido dinerito.

¿Qué televisión sería capaz de aquello? Simple: La televisión chilena.

Solo a los brillantes ejecutivos de nuestra pequeñísima pantalla se les ocurriría semejante despropósito, que es otro más de los errores que convirtieron a esta década tevita en una “década perdida”. ¿Quienes salieron favorecidos? Los ídolos de papel y plástico de la telebasura a la chilena, quienes no constituían aporte alguno y que, a contrario de inicios de década, ya no son garantía de audiencia. ¿Quienes pierden? El televidente, que es privado de ver buen contenido y a buena gente. ¿Quienes son los únicos que no lo quieren ver? Los gerentes de todos y cada uno de los canales.

No es novedad eso. Durante toda esta década nos decían que no había dinero para traer a una artista de renombre mundial, inserte usted a cualquiera. Que era imposible financiar una serie. Incluso se negaron a expandir la televisión digital y hasta hicieron lobby para favorecerse a ellos mismos postergando el apagón analógico. ¿Notó como nos mintieron? ¿Como incluso se mintieron a si mismos como industria? ¿Qué televisión progresa con personajes de poca monta? Ninguna.

La cosa es bien simple: En los tiempos que corren, ningún rostro puede ganar menos de 10 millones de pesos, ni el más privilegiado por su apellido ni el que tenga mayor sintonía. O la cantante gana lo mismo que la chica reality o la chica reality gana lo mismo que la cantante y su equipo virtuoso que pone el mismo corazón y talento que ella. Pero ese “Progreso antinatural” no puede seguir ocurriendo, ni siquiera en el canal líder que gana mucho pero invierte poco. Y cuando invierte, lo hace pésimo.

Es que ni en Estados Unidos, donde los realities proliferan en el cable, los “chicos reality” pueden ganar el cuádruple que la infinidad de cantantes que aparecen a toda hora en la pantalla chica.

¿Será posible que en la próxima década haya aunque sea algo de cordura?

TV en Serio

Un nuevo lugar para hablar de televisión... y en serio.