Super Ubicatex: Del 30 de marzo al 12 de abril

Se fue un mes complejo y comenzó otro. Esperamos que los próximos sean de esperanza para derrotar al mal del Siglo XXI, mientras tanto, este Super Ubicatex -que abarca las dos semanas anteriores- llegó como los cuicos con sus helicópteros pasandose por ahí mismo la cuarentena, como si tuviesen el amparo de la ley solo por tener mayores privilegios.

Se fue un mes complejo y comenzó otro. Esperamos que los próximos sean de esperanza para derrotar al mal del Siglo XXI, mientras tanto, este Super Ubicatex -que abarca las dos semanas anteriores- llegó como los cuicos con sus helicópteros pasandose por ahí mismo la cuarentena, como si tuviesen el amparo de la ley solo por tener mayores privilegios.

El ubicado: Teletón “Todos los días”

Muchos auguraban, e incluso deseaban, el fracaso de esta histórica cruzada solidaria televisiva en pos de ayudar a las personas en situación de discapacidad. Encontraban -me incluyo, porque en primera pensé eso- un despropósito que en una hora excepcional para el mundo, Don Francisco tenga las agallas para hacer igual su llamado “show mediático”. Y de vuelta las mismas críticas de todos los años, incluso el clásico mito de la recaudación que supuestamente se llevaba el otrora rey de los sábados.

Sin embargo, no solo nos taparon la boca, sino que demostraron una de las virtudes de Teletón: Adaptarse a la situación del país. Asi lo entendieron en 1990, 1996, 2004 y 2010, y lo volvieron a entender ahora. El mismo Mario Kreutzberger dijo en el discurso motivacional de la versión de 1998 -ya saben, con crisis asiática, energética y con el dictador preso en Londres- que “los sueños no tienen crisis” y como tantas veces ha pasado en más de 60 años de televisión en Chile, los programas o iniciativas menos pretenciosas y con limitaciones de cualquier índole terminan siendo las más memorables y recordadas.

Un programa reducido, un Teatro Teletón vacío, Don Francisco desde su casa, artistas y animadores via Skype y una presencia reducida de los rostros en el mismo coloso de Calle Rosas por las disposiciones de las autoridades de salubridad competentes. Nada de eso impidió que un año más se lograra el milagro. Sin meta, se recaudó como si en verdad lo hubiera: Más de 34 mil millones, lo suficiente como para descansar el programa a fin de año, enfocarse en la rehabilitación y volver con nuevos bríos al año siguiente.

Pero por sobre todas las cosas, incluso las legítimas diferencias políticas o nuestras apreciaciones individuales respecto a las 27 horas de amor, parafraseando al mismo Don Francis en el cierre de la misma Teletón ’98, esperamos que “más allá de las crisis, que este resultado, que es la esperanza de miles de niños, sea también un abrazo fraterno para Chile”.

El desubicado: “Mucho Gusto”

Mega es la televisión más hipócrita y doble estandar del país. Varias veces por este mismo medio hemos denunciado sus despropósitos que ponen en “pero” el modelo televisivo con el que lideran ininterrumpidamente desde 2014: Desde casos de bullying y machismo explícito en sus realities, despidos arbitrarios a actrices solo por pedir igualdad salarial, las manipulaciones y “bajadas de línea” del equipo de prensa y los personajes tóxicos que traen desde el extranjero para causar daño mental, sean españoles o mexicanos.

Y nuevamente la televisora del Grupo Bethia ha cantado mal la ranchera. Por un lado tienen en su programación varias institucionales, muchas veces en tono patriótico, donde llaman a levantar la moral del país respecto al COVID-19 -¿alguien hizo el paralelo con la TV gringa después de lo de las Torres Gemelas o nuestra misma tele tras el 27-F?- y tienen como lema “Nos cuidamos todos”.

Sin embargo, toda buena intención para con su audiencia se va al tacho de la basura cuando el mismo canal lleva en “Mucho Gusto” al Pastor Javier Soto. Todos sabemos que está de la chaveta y su última gracia fue llamar a los pastores evangélicos a salir a hacer sus prédicas y, cual Bolsonaro, negar la existencia del Coronavirus. Mérito más que suficiente, de acuerdo a la producción o al editor del programa, para que fuese a los estudios de Vicuña Mackenna a expresar su opinión.

Y no, no todas las opiniones tienen el mismo peso. No todas las opiniones son válidas y menos cuando se enfrenta una crisis sanitaria inédita, de la envergadura de la que estamos viviendo. Pero bueh, qué se puede esperar de un canal que ha lanzado como ídolas a modelos racistas, xenófobas y homofóbicas.

Roberto Caamaño

Creador de TVenserio.com, viciado en música y abriendome a las series. Ah, y adicto a las selfies. Todo eso mientras no estoy trabajando.