EDITORIAL | El valor de “Pauta Libre”

El ciclo conducido por José Antonio Neme y con la participación de Mirna Schindler, Mónica Gonzalez y Alejandra Matus es sumamente importante para nuestro medio, y hasta me atrevería a decir que es un verdadero lujo.

Estamos viviendo tiempos en donde el rol del periodismo televisivo -sobre todo- está siendo duramente y justamente cuestionado. Sea por su nula formación crítica, su poco contraste de la información que se entrega o la tendencia de “acatar órdenes” que se remonta a tiempos oscuros de nuestro país. Muchos apuntan que la autocensura de la pequeña pantalla en nuestro país es similar a la que ocurre, por ejemplo, en países como Colombia donde el Uribismo tuvo sumamente controlado a los medios de comunicación, sobre todo a los canales privados Caracol y RCN.

Por eso, en este humilde medio sobre televisión, queremos destacar la labor que realiza el programa de La Red, “Pauta Libre”. Un programa sumamente valioso, sobre todo en los tiempos que vivimos actualmente en donde demandamos un mayor sentido crítico hacia la clase política. Hacia toda la clase política.

El ciclo conducido por José Antonio Neme y con la participación de Mirna Schindler, Mónica Gonzalez y Alejandra Matus es sumamente importante para nuestro medio, y hasta me atrevería a decir que es un verdadero lujo. La labor de estas tres profesionales es sumamente interesante ya que, en determinados capítulos, se ha puesto en aprietos por igual a Daniel Jadue y a José Antonio Kast. Los dos extremos de la política, los dos caminos que no deberíamos seguir para nuestra frágil democracia. Todos son medidos con la misma vara y cada prueba a su imparcialidad la han cumplido con creces.

Por eso no es de extrañar que el barrabravismo de los extremismos de izquierda y de derecha -que dicho sea de paso han bajado pendientes del debate- ha atacado duramente a la labor de este espacio, principalmente a su conductor. ¿Con algún contra argumento? ¿Con algún dato que pueda contradecir sus juicios? No. En realidad se ha sacado en cara el homosexualismo de Neme, lo cual es un grave ataque y en consecuencia, no está a lugar en la confrontación de ideas que se realiza en redes sociales, que a estas alturas es prácticamente inexistente.

En “Pauta Libre” hemos visto momentos emotivos, como cuando se entrevistó en directo a Fabiola Campillai, una de las víctimas de la represión policial durante el Estallido Social. Lo mismo ocurrió en la noche del domingo pasado, cuando Gonzalez entrevistó a Gustavo Gatica, otro de los martires en vida de la lucha por un mejor país.

Se ha dicho en todos los tonos que el rol del periodismo es incomodar. Por eso no es de extrañar que Carlos Larraín haya huido despavorido de la entrevista que se le hizo en la pasada emisión cuando Matus le preguntó sobre el escándalo del juicio de su hijo. Cuestionamientos que la televisión “grande” no se ha atrevido a hacer por temor o compromiso, todos sabemos que el poder empresarial es capaz de asfixiar el avisaje de un programa como lo hicieron con CNN Chile. Pero en “Pauta Libre” lo que tienen de sobra es valentía y ha quedado demostrado una vez más que estas instancias son necesarias para exigir respuestas, y cuando se retiran por no tenerlas es porque se demuestra lo crueles que pueden ser.

En tiempos donde la labor de los programas políticos también es cuestionable, la labor de “Pauta Libre” es doblemente importante, ya que eleva el nivel que quizás no tengan “Mesa Central” ni “Estado Nacional”, y que los espacios de este tipo de CNN Chile cumplen desde el cable. Digamos que en el ciclo de la emisora de Avenida Quilín se cumple el prospecto del buen periodismo. A los que hablan de “sesgos”, hay que recordar que la objetividad no existe y que cada medio o programa (incluido este sitio) tiene su particular visión de país.

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