El complicado cumpleaños de la prensa

Ya no hablamos de que el Estado se abandera en ciertas posturas ideológicas al momento de financiar medios (como si sucede en otras partes del continente) sino, que al igual que al financiar los partidos políticos, el Estado asegure uno de los derechos más fundamentales que goza el Estado de Derecho

Ayer sábado se conmemoró el día de la prensa en Chile, fecha que tiene su origen debido a que el 13 de febrero de 1812 se inauguraba el primer medio de comunicación periódica en el pais; hablamos de La Aurora de Chile, que además de ser el primer periódico del país formó parte de uno de los eslabones para defender el proceso de Independencia que vivía nuestro país.
Este año la conmemoración se realiza con un trago amargo, varias son las razones para que esta celebración no tuviese tintes positivos.

En primer lugar, no quepa dudas que la prensa escrita en Chile pasa por un mal momento económico, lo que trasciende en la reducción presupuestaria de los medios, esto ha provocado el cierre de varios proyectos, como el despido de parte importante del equipo humano en los conglomerados periodísticos. Sin dudas que el gran ejemplo es el experimentado en el Grupo Copesa, que en el mes pasado dejó de publicar el tabloide La Cuarta, como tambien se dejó de circular su portaestandarte La Tercera los días de semana, la circulación de éste solo se limita los fines de semana, específicamente entre las regiones Metropolitana y de Valparaíso. Esto ha dejado prácticamente un monopolio al grupo El Mercurio en la distribución de los diarios nacionales, causando una perdida enorme en la pluralidad de visiones que ofrece la prensa escrita en nuestro país (a pesar de que Copesa no era para nada un medio alternativo, pero varios de sus proyectos han sido reconocidos por su labor periodistica). A esto se agrega la reducción en los equipos humanos que conforman estos grupos, llegando a despedirse a más de la mitad de sus miembros en estos últimos años. La demostración de esto último es la desolación descrita en los edificios de redacción de nuestros diarios, que en un pasado estaban atiborrada de colaboradores y hoy muchas oficinas se encuentran desiertas. La crisis económica ha llevado incluso a que las remuneraciones de los altos directivos de El Mercurio se pagaran en cuotas.

Todo esto evidencia una gran precariedad en el ejercicio del periodismo en Chile, las malas condiciones laborales que viven miles de periodistas se suma a la falta de oportunidades para aquellos que se especializaron en la prensa escrita. Ya hemos visto de como los grandes conglomerados además de reducir las planas laborales han tenido que realizar reducciones en salarios y beneficios para aquellos que se mantienen en los medios. Pero esto no es solo tónica de los medios tradicionales, la polémica vivida por el medio alternativo La Voz de los que Sobran, donde se manifestó la precariedad en el goce de los derechos laborales de sus colaboradores abre una discusión no solo por el “doble estándar” de los gestores de estos medios, sino tambien reabre un tema importante en Chile, sobre la sustentabilidad de los medios en Chile (especialmente los alternativos) y la forma de financiamiento de estos, sobre todo en un ambiente donde la clase empresarial solo apoya a medios sólidos (por no decir que apoya a proyectos que no cuestionan la labor de los empresarios) y un Estado que ha preferido la lógica emanada por Eugenio Tironi cuando el sociólogo era el director de Comunicaciones del Gobierno durante la gestión Aylwin; “la mejor política comunicacional del gobierno es no tenerla”. Para los exponentes de los medios alternativos, han referido a tal política como aquella que sepultó la iniciativa de los medios que incesamentente se opusieron a la dictadura cívico militar, y veían con impotencia de como el Estado terminaba financiando a los medios que habían dado apoyo a Pinochet, como es el caso de Copesa y El Mercurio.

Esto último será un interesante punto que sin dudas va a estar marcado en la discusión constitucional que viviremos desde junio próximo, ante un ambiente donde económicamente los proyectos periodísticos, sean grandes o pequeños, sean del establishment o alternativos, no son rentables, cabe la pregunta de como el Estado podría tener una actitud activa en la protección del derecho que tiene la ciudadanía de gozar la libertad de prensa, ya no solo en el rol que tiene el Estado de no ejercer censura sobre estos, sino ha en una perspectiva que asegure a los ciudadanos que tendrán medios de comunicación plurales y que expresen la voluntad de la población. Ya no hablamos de que el Estado se abandera en ciertas posturas ideológicas al momento de financiar medios (como si sucede en otras partes del continente) sino, que al igual que al financiar los partidos políticos, el Estado asegure uno de los derechos más fundamentales que goza el Estado de Derecho. Recordando a la creación de La Aurora de Chile, este fue la vía de como se pudo divulgar las ideas del Estado moderno, que ofrecía derechos y libertades a sus habitantes, creemos, que hoy es necesario reforzar uno de los principios básicos por los cuales se luchó en la Independencia, el derecho a expresarnos sin amenazas de Estado, como la libre creación y mantenimiento de los medios de comunicación en Chile.

Hugo Cares

La televisión me gusta por rebote, me interesa conectar la importancia de la televisión como un medio masivo y sus nexos al poder.