A propósito de Britney: Vogue España se suma al ofrecimiento de disculpas a las divas de los dosmiles

A raiz del documental que narra lo que conllevó su crisis mental de 2007, la versión ibérica de la famosa revista se sumó a los cuestionamientos a la prensa farandulera y ejemplificó además con el caso de Lindsay Lohan.

En todo un tema de debate se ha convertido el documental “Framing Britney Spears”, lanzado a través de Hulu y creado por The New York Times, en el que aborda las causas y consecuencias de la crisis mental que la princesa del pop vivió en febrero de 2007 y todo lo que ello conllevó, incluyendo las condiciones infrahumanas en las que está tras el traspaso de sus decisiones a su padre.

Después de que salió al aire dicho material, muchos medios se animaron a ofrecer disculpas a la cantante por los malos tratos que realizaron durante ese periodo, incluyendo el mismísimo E! Entertainment, quién afirmó que los paraguazos se los tenían merecidos. A esos ofrecimientos se sumó la filial española de Vogue, quienes además propusieron extenderlo a las demás divas de la década de los dosmiles como Lindsay Lohan, quien también sufrió los embates de un mal estado mental causado por la industria del entretenimiento norteamericano.

La revista afirmó en el escrito que “Tras el visionado del documental queda claro que todos tenemos algo de responsabilidad en este ocaso. Muestra de ello son los medios de comunicación, que pasaron de preguntarle por su virginidad, sus pechos y los “explosivos” looks de sus actuaciones a crear todo un relato en torno a un supuesto revés maligno tras esa carita de ángel por haber terminado su relación con Justin. Los mismos que se embarcaron en la misión de retratarla como una mala madre –entre otras cosas, por salir de fiesta– y, finalmente, como una estrella estrellada, una mujer desequilibrada con problemas mentales”.

Vogue agregó a raiz de la famosa rapada de pelo de la cantante que “Detrás de esas escenas que dieron la vuelta al mundo había una mujer dolida que estaba en plena batalla por la custodia de sus hijos. Pero el público se quedó con lo que podría definirse como pornografía de una mujer hecha pedazos”.

También enfatizaron que “Mientras ya algunos fans, como Chris Crocker, proclamaban aquello de “leave Britney alone” [“dejad a Britney en paz”], el resto aportamos en mayor o menor medida a la narrativa tóxica con altas dosis de sexismo y ni rastro de empatía o sensibilidad por la salud mental. A día de hoy perpetuamos esa idea cada vez que compartimos –o reímos– el meme de “si Britney superó 2007, tú puedes con todo”, que ha gozado de un renovado esplendor a propósito de la pandemia”.

El caso de Lindsay Lohan y la perspectiva psicológica

Pero también yendo más allá sacando a colación una entrevista que David Letterman en su late show hiciera a la otrora protagonista de “Herbie a toda marcha” en el año 2013, donde le preguntaba de una forma capciosa sobre su rehabilitación y sus adicciones. A raíz de ello, Vogue reflexiona que “Aunque el hecho es el mismo, nuestra mirada ha cambiado y con la perspectiva debida somos conscientes de las consecuencias de esos comportamientos. Que la lógica de que por ser rica y famosa una mujer deba exponerse a estas situaciones ya no se sostiene. No en tiempos de sororidad. Britney, Lindsay. Y la lista podría seguir. Son muchas las mujeres damnificadas por una época en la que la norma mediática era cebarse sin filtros. Y disfrutar con la embestida. Una época marcada por el morbo y la inmunidad de medios y sociedad ante el dolor ajeno”.

El citado medio entrevista a raíz de estas situaciones al psicólogo David Orozco, quien declaró a Vogue que “Los medios de comunicación han hecho mucho daño a Britney Spears y Lindsay Lohan ridiculizando sus problemas de salud mental y eso, sin duda, ha complicado aún más su situación. Estos ejemplos muestran la importancia de que los medios sepan tratar estos casos con respeto y seriedad, pero sin caer en el alarmismo. Según el tratamiento que se da a nivel mediático, la sociedad incorpora creencias como que tener un problema de salud mental es vergonzoso, algo que va a generar burlas y mofas o que es propio de personas débiles. Eso produce que mucha gente silencie o ignore sus problemas por miedo a ese escarnio social, algo que solo empeora su estado y, además, refuerza la sensación de soledad y falta de apoyo”.

El escrito cierra responsabilizando públicamente a medios como TMZ. “Toda esa cultura depredadora se fue desvaneciendo con la aparición de las redes sociales, donde las celebrities tienen el control de lo que se muestra de sus vidas. Pero el daño, el daño se queda. No solo Justin Timberlake y David Letterman deberían pedir perdón. También quienes consumimos esa información y dimos sentido a ese modus operandi. Sin embargo, hay quienes creen que, en la actualidad, echar la vista atrás y poner el acento en todos estos comportamientos es una especie de inquisición. Cancel culture la llaman. Y a sus promotores, ofendiditos. La explicación es sencilla: si no ves el problema, es que tú eres el problema”, finalizó Vogue.

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