La dura confesión de María Jimena Pereyra: “Nunca me permitieron sonar en determinadas radios porque soy homosexual”

En el programa “De tú a tú” de Canal 13, declaró que “Nunca oculté mis relaciones, pero quizás al público en general no era el momento de hablarlo abiertamente como sociedad. Quizás se me hubieran cerrado muchísimas las puertas”

En un nuevo capítulo de “De tú a tú”, Martin Cárcamo se trasladó hasta Curacaví, a la casa de la cantante María Jimena Pereyra, quien junto a su pareja Tania, abrieron su intimidad y conversaron de todos los temas.

María Jimena y Tania juegan fútbol para Curacaví. Tania fue Seleccionada Nacional y jugó en Audax Italiano, hasta que se cortó los ligamentos. Ambas se conocieron jugando a la pelota. Se enfrentaron y a María Jimena le tocó marcar a Tania.

María Jimena es hincha de Estudiantes de la Plata y en Chile de Huachipato, aunque Tania es de la Universidad Católica.

Tienen diferencia de edad de 15 años, pero a ellas las ha beneficiado. “Miramos las cosas diferentes”, dice Tania. “Son dos visiones diferentes, pero lo bueno es que yo le doy mi opinión, ella la suya y llegamos a buen puerto”, añade María Jimena. “Me trajo toda la energía necesaria. Me rejuveneció mil años”.

La cantante argentina cuenta que se crió en el campo, en un pequeño pueblo llamado Magdalena, por lo que siempre quiso un espacio así. Ella nació en La Plata, pero por temas económicos se mudaron a Magdalena. Recuerda a sus papás trabajando mucho y el gran apoyo de la familia fue su abuela Cleria (Sosa). Ella y su mamá son imágenes de mujeres fuertes que tiene María Jimena en su vida. “He heredado de ellas esa fuerza”.

Su familia y las culpas
Reconoce no haber tenido una relación buena con su mamá “por cómo se fue dando mi vida. Creo que a mami no le gustaba porque cuando comienzo a cantar lo hago muy pequeña. A los 11 años comienzo en esta carrera, que es el sueño de papi. Desde que me escuchó cantar dijo que yo me tenía que dedicar a esto y fue él quien me llevó al casting para trabajar en Buenos Aires”. Por estar en Buenos Aires dejó de lado el colegio, y cuando firmó contrato a los 13 años, comenzó a vivir una vida de adulta, y era eso lo que su mamá no quería que pasara. “Recuerdo las discusiones a puerta cerrada de mis papás. Mi mamá decía que la nena tiene que vivir una vida normal porque cuando sea una adulta lo va a sentir”. Ella no entendía y sentía que su mamá no la apoyaba. “Ahora de grande la comprendo perfectamente. Si yo fuera mamá hoy, no permitiría hacer lo que hizo papi conmigo porque perdí muchísima parte de mi adolescencia. Muchas de esas cosas son parte de mi personalidad, me gusta ser bien ermitaña, me cuesta ser amistades, aunque me llevo bien con todo el mundo. Me cuesta relacionarme porque nunca tuve eso de compartir con mis pares a esa edad”.

Desde los 13 años no paró. “Estudié teatro, danza, pero nunca más volví a una clase. Parte de mis falencias en la vida tiene que ver con la sociabilización”. Lo notó cuando entró a “Rojo, fama contra fama” en donde compartía con personas de su edad y “lo pasé tan bien por el hecho de compartir cosas que tuvieran que ver conmigo, con mi edad, con gente de mi edad y que teníamos los mismos intereses. Eso yo no lo tuve. Creo que fue la que mejor lo pasé en el programa porque viví mi adolescencia en esa etapa”.

A su mamá no la ve desde hace un año y medio, por lo que Martín le muestra un video con un saludo de su mamá Susana.

María Jimena dice que ella se llevaba muy bien con su papá. “Yo era más bien de papi. De seguirlo. Él me decía ‘tú tienes que ser cantante, dedicarte a esto’”.

Toda su familia se radicó en Buenos Aires para acompañarla en su carrera. “Mis hermanos nunca me lo van a perdonar porque fue dejar a los amigos, esos reales que son de la infancia. Y el capricho de la Jime. Y por ese capricho estoy acá también. Papá tomó la decisión de venir a Chile para que yo pueda desarrollar mi carrera, para que yo pueda ser feliz. Éramos más hermanos y ahora de grande me doy cuenta por qué papá hizo eso de que todo giraba en torno a mí. Y yo no me di cuenta, en algún momento, de parar y decir ‘¿y los demás qué?’”.

En algún momento, sus hermanos le comentaron a Tania, que María Jimena era como una prima. “Ellos viven todos juntos, somos una familia súper numerosa. Y yo soy la que vive al otro lado y va dos veces al año a visitarlos. Que no me sentían como una hermana sino como una prima. Nunca me lo dijeron a mí, se lo dijeron a Tania y ella me dice ‘¿por qué nunca te sentaste a conversar con ellos, todo lo que tú también sientes, lo que tú viviste? Ellos tienen su visión, pero tu visión no la tienen’. Me pesa y me duele haberme perdido tantas cosas”. Y continúa: “Fue muy gratificante cuando me casé, y todos ellos hicieron un esfuerzo gigante. Mis hermanos son súper modestos, tienen sus trabajos, están bien, pero no sobra la plata. Pero todos estuvieron aquí para mi matrimonio. Hasta el último sobrino. Y eso fue la manera de decirme que están igual, aunque sea la prima que vive del otro lado de la cordillera y que no he estado 100% con ellos. Pero creo que nos debemos una conversación”.  

María Jimena se siente responsable del embarazo adolescente de su hermana. “Es mi culpa porque ella tenía su novio en el pueblo y queda embarazada. Tenía 17 años y el novio 15, y creo que lo hicieron para no separarse. Fue un tema porque ellos lo querían tener. Mis padres tuvieron que hablar con los padres del novio porque era menor. Y que les permitieran la patria potestad para que él pudiera vivir con nosotros y ser padres. Y yo creo que todo ese esfuerzo fue por mi culpa”.

“Uno no tiene ni idea de lo que quiere a los 13 años. Creo que toda mi vida fue en base a lo que quería mi papá. Yo no sé si habría querido ser cantante, quizás la vida me llevaba por otros lados. Arrastrar a una familia es una carga muy fuerte y yo la siento. La siento en cada oportunidad en que compartimos todos y yo me siento extraña cuando los voy a ver. Sé que soy su hermana, los quiero, los amo, daría todo por ellos, pero no tengo el cotidiano. Soy una extraña en sus vidas. Me encantaría ser parte de mi familia”.

Su padre murió hace 15 años tras haber quedado en estado vegetal, en Argentina. Ella estaba en “Rojo” y viajó al día siguiente. “Yo era su favorita. Estaba en plena locura de ‘Rojo’. Fue muy extraño y a la vez, cuando todo me iba bien, del otro lado estaba todo mal. Fue una etapa muy extraña, que creo que las tengo bloqueadas. Cuando fallece papi, comienza una buena relación con mamá. Ahí entendí muchas cosas”.

María Jimena y su sexualidad
Martín pregunta cómo han sido estos años, y ella responde: “Han sido los más bellos que he tenido. Tiene que ver con la madurez, el hecho de estar haciendo lo que me gusta. He estado muy estable en cuanto al trabajo. Ha sido una etapa de crecimiento y de tomar conciencia con la vida”.

“Siempre fui de entregarme mucho. Nunca me he preocupado de estudiar ni de analizar, uno siente nada más. Recuerdo desde muy pequeña hacer deportes con hombres, siempre me gustó jugar a la pelota. Era la única mujer en el equipo del pueblo. En esa época tampoco uno tiene la sexualidad desarrollada, pero me encantaban los niños, tuve noviecitos, y mi novio de adolescencia. Pero a esa edad empieza la inquietud de observar, de mirar más a una compañera o a la profesora de danza, pero tenía mis novios. Nunca viví la sexualidad con ningún prejuicio. Siempre fui muy libre. No me importaba si tenía novio o novia”.

Asegura que nunca lo habló con sus papás. “Ellos sabían. Quizás no lo hablaban abiertamente. Yo llegaba con una amiga y después me veían con mi novio. No sé si llamarlo bisexual, pero pasé por una etapa en que tuve novio, pasé a novia, y luego a novio, y nunca me lo planteé como algo extraño. Nunca me senté con mis padres a decirles ‘soy así’. Nunca me lo preguntaron o lo daban por sentado. Me acuerdo que para la época de ‘Rojo’ en que se especulaba tanto, mi papá me dijo ‘tú juega con eso, juega con la ambigüedad, como Miguel Bosé. Da lo mismo lo que piense la gente, tú juega, sácale partido’”.

Si le trajo problemas, ella dice que sí le ha cerrado puertas. “A nivel latinoamericano todavía vivimos en una sociedad bastante machista, donde todavía hay prejuicios donde ‘ah, pero si conquista mujeres no puede conquistar hombres’. ¿Por qué no? Si son personas y puedo jugar a la seducción con eso”. Cuenta que al subir una foto en redes sociales aún hay comentarios malos.

“Nunca oculté mis relaciones, pero quizás al público en general no era el momento de hablarlo abiertamente como sociedad. Quizás se me hubieran cerrado muchísimas las puertas”. La cerrada de puerta más fuerte que vivió fue “cuando tenía sello discográfico y cuando empezaba la época de lanzar un disco y la promoción, de que nunca me permitieron sonar en determinadas radios porque soy homosexual. A la gente que trabajaba conmigo le daba vergüenza decirme ‘Jime, no te van a tocar porque eres gay’. ¿Qué tiene que ver eso con mi trabajo, con mi música, con lo que yo quiero transmitir en mis canciones? Es que es así, y a eso callarse la boca y no poder hacer absolutamente nada”. Agrega que “Es injusto, pero uno tiene que saber seguir adelante. Yo voy a seguir trabajando”.

Desafío
En desafío con una pelota, Tania respondió que no veía “Rojo”, que las decisiones en la casa las toma ella y que Vidal es el mejor jugador de la Selección Chilena. María Jimena aseguró que nunca le gustó Leandro Martínez. “Es un gran amigo, nada más”; que el mejor animador de “Rojo” fue Martín; y que fue ella la que dio el primer beso. También fue ella la que pidió pololeo y matrimonio.

Tania y la inexistente relación con su familia
Tania no habla con su padre desde que se enteró que estaba con María Jimena. “Antes era lo típico de sí te vamos a apoyar, pero cuando efectivamente llegó el momento y me voy a vivir con Jimena y te la quiero presentar, me dijo ‘yo no quiero saber de tu vida. Haz lo que quieras con tu vida, pero yo no quiero ser parte de ella’. Y mi mamá estando con él, se fue con él”.

“Creo que fue una excusa porque con mi papá nunca me llevé bien. Es tan machista que creo que nunca quiso tener una hija. Entonces, desde ahí empieza todo mal. Nunca tuve una relación buena con él y mi mamá siempre lo siguió”. Añade que, sí había tenido pareja mujer antes, pero que nunca fue tema porque no era estable, “se sabía en mi casa que yo era lesbiana pero nunca se había presentado esto de irme”.

Las ganas de ser madre
Junto con Tania quieren ser madres. Han hecho 6 intentos de inseminación artificial y también tratamiento in vitro. Todos los tratamientos han sido con Tania porque Jime no puede ser mamá “porque me hicieron una histerectomía por lo que no podría ser mamá. Me hubiera encantado en todo caso. Si hubiera tenido la opción, habría sido yo”.

Tania dice que este proceso ha sido “desgastante y cada vez se va rompiendo una ilusión. La primera vez empecé súper ilusionada. Bueno se rompe esa ilusión y así en seis intentos”.

Es un tratamiento costoso y no tienen donante, por lo que tienen que elegirlo. Es un seguimiento a los ciclos de Tania, inyecciones de hormonas. “Se supone que quedar embarazada es bien complicado. No es tan simple. El porcentaje de que funcione es de un 12 o 15 por ciento”.

Ante todo el proceso y de si lo van a seguir intentando, Jimena dice que “Siempre espero que sea ella la inicia la conversación porque sé que todo el desgaste lo está haciendo ella, física y mental. Yo en este caso soy una compañera. Tengo todas las ganas de ser mamá, me encantaría, doy la vida por ser mamá, pero no la puedo forzar a ella a que pase por una situación así si no quiere. Tengo que respetar sus tiempos”. Mientras que Tania dice que “no me imagino una vida sin un hijo. Trabajo con pacientes, me gusta la rehabilitación con niños y los miro, y no me imagino la vida sin eso. Siento que no podría no tenerlo, no vivirlo. Pero a la vez, también digo ‘chuta ¿y si no?’ ¿cuántas mujeres no pueden ser mamás? Quizás yo tampoco. No soy nada especial para que sí o sí sea mamá. Puede ser que no, que no salga y no se cumpla no más”.

Martín les pregunta por la adopción fuera del país. Ambas reconocen que lo han conversado porque en Chile no es una posibilidad ya que tendrían que separarse para poder adoptar como mamás solteras. “No nos dan ni siquiera la opción de que nos evalúen y ver si estamos capacitadas o no para permitirnos adoptar” afirma Jimena.

Para finalizar, Martin pone la canción “¡Qué bonito!” de Rosario que es de ellas y María Jimena la cantó para su matrimonio. Además, le entrega un regalo: La camiseta de Huachipato.

TV en Serio

Un nuevo lugar para hablar de televisión... y en serio.