El debate de los horarios

Este programa debe ser visto no solo por quienes estamos facultados a votar, sino todos quienes tienen el deber de formarse como futuros ciudadanos de la república, ¿como le pediremos a muchachos de quince años que presten atención a las temáticas sociales de su entorno si los programas que lo tocan directamente pasan más allá de la medianoche?¿qué valores ciudadanos pueden tener personas que deben estar despiertos hasta horas de la madrugada para luego dormir unas pocas horas y volver a estar atentos a clases?

Se dice que Chile está dividido, que hay profundas desavenencias entre los sectores de la sociedad, esto se ha reflejado de manera tajante en los debates presidenciales de las últimas semanas, pero si hay algo que si tiene apoyo transversal tiene que ver con el horario de exhibición de estos programas.

El debate del pasado lunes, anunciado a las 22:30 horas (un horario que ya es bastante tardío) terminó solo iniciado pasado quince minutos después del horario formal de partida, y este programa solo finalizó pasadas las una de la madrugada, algo que puede ser aceptado en un programa de trasnoche, pero no en un programa que reviste la importancia cívica que tiene este espacio.

Y es que más allá del reclamo general-y que bueno que sea así-hay un factor clave por el cual este tipo de programas no puede ser exhibido en horarios tan trasnochados. Este programa debe ser visto no solo por quienes estamos facultados a votar, sino todos quienes tienen el deber de formarse como futuros ciudadanos de la república, ¿como le pediremos a muchachos de quince años que presten atención a las temáticas sociales de su entorno si los programas que lo tocan directamente pasan más allá de la medianoche?¿qué valores ciudadanos pueden tener personas que deben estar despiertos hasta horas de la madrugada para luego dormir unas pocas horas y volver a estar atentos a clases?

Esto no solo corre para los potenciales ciudadanos, sino también para los que efectivamente tiene la condición de tales, son millones los chilenos chilenos deben levantarse incluso antes de las seis de la mañana y aún la televisión chilena tiene la osadía de programar eventos importantes a altas horas de la noche, como si no supieran la rutina diaria de tantos compatriotas. Y más encima con sus actos caen en la contradicción, la televisión presta espacio para que especialistas médicos expliquen al aire los problemas de dormir menos de siete horas, y si tomamos el cronómetro, los espacios estelares finalizan sus espacios a las 0:00 horas, si tomamos en cuenta que son muchos los que están en pie a las seis de la mañana lo explicado por los médicos, no lo termina respetando el mismo medio que les da espacio, tremenda paradoja.

Me gustaría que los productores de los debates consulten a la municipalidad de Viña del Mar o a la Fundación Teletón de como consiguen que sus programas se den inicio puntualmente a las 22 horas, como era el inicio del horario estelar hasta 2010, será necesario mayor “muñeca” por parte de los organizadores y esperar que los programadores de las estaciones comprendan que las motivaciones son justificadas, y van mucho más allá de los millones de pesos que se aseguran por parte de los avisadores que auspician estos espacios, y ahora que estamos hablando de estos últimos, ¿no sería una buena idea que los debates tengan una mínima intervención de espacios publicitarios? Lo tardio del debate también influyó por los constantes cortes publicitarios del espacio.

Agradecemos que el horario de lo partidos de local de la selección en las clasificatorias (hasta la semana pasada eliminatorias) al mundial de Qatar los definan afuera, porque si esta prerrogativa la tuvieran los programadores locales, tal vez los partidos terminen bien pasada la medianoche, si no estamos jugando en Japón para que la gente trasnoche tanto.

Hugo Cares

La televisión me gusta por rebote, me interesa conectar la importancia de la televisión como un medio masivo y sus nexos al poder.