Podemos decir incluso que si siempre (o casi siempre) el festival de Viña ha sido decadente, nunca lo ha sido, si finalmente el certamen de la ciudad jardín no ha perdido el interés público y así se grafica en la alta sintonía y repercusión mediática que genera este evento. ¿A donde está la tan mentada decadencia?
Autor: Hugo Cares
Pues bien, la presentación del medio tiempo del Super Bowl, los Grammys del domingo 2 y los tres estadios nacionales repletos en enero pasado son solo un episodio más de como la cultura refleja y a la vez moldea a una sociedad en un momento determinado, obviarlo o desdeñarlo de plano implica un ejercicio de ignorancia supina y pretende simplificar los siempre complejos análisis sociales. Que Bad Bunny haga buena música, si su mensaje es sincero o que quedará en el listado de los grandes músicos de nuestro tiempo es otro debate.
Esta semana ha sido una de aquellas donde la ciudadanía ha alzado la voz y se ha manifestado a través de las Redes Sociales en contra del actual formato de los programas matinales, se han establecido hashtags en Twitter, comentarios varios e incluso una joven criticó en vivo y en directo en medio del matinal Mucho Gusto las temáticas de estos programas. ¿Pero por que tanta repulsión a estos programas? Los matinales fueron creados como verdaderos híbridos programáticos, que mezclaban la información y la actualidad combinados con segmentos de entretenimiento, no es difícil encontrar formatos donde se segmentan los bloques…
Chile a un recuerda con cariño y añoranza estas historias, no solo por lo potente de sus tramas y personajes, sino porque permitió vernos en un espejo las realidades y anhelos de un país que buscaba que la televisión no solo fuese el reino de la fantasía, sino que un nexo con las verdades que no siempre se cuentan y que solo la ficción puede interpretar.
Nos faltó mundo, nos faltó creernos el cuento, nos faltó ambición, y al final entramos en una decadencia larga que nos tiene postrados, con una industria deprimida y sin ni siquiera atraer al público interno.
Para que la televisión tradicional pueda competir de par en par a las nuevas plataformas, debe entrar a competir bajo los términos fijados por esta última, tratando de que estas se conviertan más que en canales de televisión en verdaderos hubs de producción de material de alto contenido, enfocarse en un nivel de internacionalidad que por lo menos la televisión chilena no ha experimentado lo suficiente y establecer lazos de coproducción con las aplicaciones que proporcionan tal contenido, esto es necesario y urgente, a sabiendas que Chile es un mercado pequeño y que debe estar orientado a buscar rumbos nuevos para resurgir.
Los cuatro principales canales de televisión, en busca de apelar a sus diferentes públicos han establecido importantes diferencias en sus propios medios en relación al contenido y cobertura de diferentes hechos noticiosos, distribuidos a través de su programación, como sus múltiples plataformas anexas a los canales tradicionales (los canales de cable de estas señales o las radios vinculadas a los grupos a la cual pertenecen los canales). La primera pauta es la selección de las noticias de mayor tonelaje político, económico e internacional, noticias de alta importancia, pero cuyo interés termina radicándose solo en los segmentos de mayor nivel cultural,…
En los últimos días se ha conocido la noticia de que el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones (MTT) acogió el requerimiento de la Asociación Nacional de Televisión (ANATEL) de prorrogar el apagón de la televisión analógica al digital en cuatro años, por lo cual este proceso se debería consumar definitivamente en abril de 2024.
Una de las aristas de la Crisis de la Televisión no solo aloja en la compleja situación que experimenta la televisión en su formato tradicional, sino también en su mecanismo de medición, vale decir el Rating