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La responsabilidad mayor de los medios

La delgada línea roja que separa la información con el sensacionalismo cada vez se traspasa cuando la cobertura de los hechos involucra una mayor incidencia horaria. Y ahí creo que hay un punto interesante por el cual discutir.

Gonzalo Bertran y su tiempo

La trascendencia de Bertran y sus programas traspasaron el anonimato que gozaban los productores en la esfera publica, Bertran pasó a ser un personaje altamente conocido y existía una enorme expectación en sus acciones y declaraciones, pero las expectativas aumentaban en el momento en que estrenaba un nuevo proyecto televisivo, tanto televidentes como críticos acaparaban la sintonía de sus espacios para analizar la creación de un personaje que solo equivaldría para nuestro mercado a la fama cosechada por un director de cine de alta reputación.

El otro 95%

La televisión sí debe enfocarse en ese otro 95%, no tratar de inundar las pautas diarias de casos de irresponsabilidad tratando colocar a todos en la misma bolsa (porque esa es la sensación que deja estos informes), pero también entender que la conducta ejemplar de la gran mayoría también ha acarreado inmensos sacrificios para la mayoría, sobre todo emocionales

Cuando la tele crea a un monstruo

Esta historia necesaria de contar, la cuento aquí porque habla de como la televisión puede ser útil para propagar discursos de odio e intolerancia hacia la población, transformándola en mensajes cotidianos y otorgándole autoridad a sus emisores.

El riesgo de la farandulización de la política

Esta noticia a prima facie debería alegrarnos porque al fin la televisión ha entendido el papel de la política en la vida ciudadana, pero pronto esa ilusión se diluye por un temor más grande: que la discusión política se rige bajo los cánones de los aun no olvidados espacios faranduleros.

2020 en positivo

Pero hoy hablaremos de esas pequeñas luces de esperanza que hicieron de que este año no todo sea tan negativo.

Talento chileno

Artistas nominadas a premios internacionales, películas que constantemente participan en los grandes festivales internacionales, cantantes, actores y directores de cine con proyección internacional. Desde hace décadas que Chile no sonaba tan fuerte en el mundo artístico, pero esto la televisión no lo refleja, no lo grafica como debe serlo. Y ahí está el problema.

¿Cuándo dejamos de “romantizar” a la farándula dura?

La verdad es que a ese romanticismo es imposible adherir. Si bien últimamente hemos tenido una postura más tolerante respecto a ese género, miramos con espanto como personalidades públicas e incluso actores, y uno que otro usuario de redes sociales, recuerda lo bien que lo pasaba viendo programas como “SQP”, “Primer Plano” e “Intrusos”, muchas veces sin darse cuenta que la excesiva preponderancia de estos espacios no solo influyó en el empobrecimiento y posterior quiebra de la televisión en nuestro país, sino que contribuyó al apagón cultural e intelectual de Chile.

La televisión y las élites (segunda parte)

Ya existen críticas de algunos sectores que califican a estos espacios como tendenciosos hacia sectores progresistas, tal como lo han demostrado los proyectos de la USACH o la revista Palabra Pública de la casa de Bello, pero seamos francos, estos medios realizan un aporte enorme para que los sectores que buscan influencia tengan un espacio mínimo en las esferas públicas y así generen masa crítica, por lo que el mote de “izquierdistas” es más por defecto que por una motivación de las casas universitarias de presentan una agenda progresista en la realidad nacional.

La televisión y las élites (primera parte)

Hoy queremos adentrarnos a como las élites se han conformado en la televisión y como hemos llegado a esta situación, lo que provoca otros efectos colaterales que tambien analizaremos aquí.